lunes, 1 de agosto de 2011

Entrenamiento para los 110 Km en Alpes
Sábado, 30 Julio 2011.
Rodrigo y Javier
Acompañamos  a los de la “Madrid-Segovia” hasta la Fuenfría, saliendo de las dehesas (1372). Tanto el primero como el último en llegar a esa cota (1792) eran del Cuestalapota (un orgullo).
Rodrigo no hacía nada más que mirar hacia arriba, quería subir, subir y subir; pues ¡ala, a subir! Tiramos tiesos al Cerro Minguete (el mítico Minguetorum) (2004) desde el que se divisaba el valle del Río Moros y la Mujer Muerta en toda su extensión. Seguimos hacia la nariz de la mujer, el Montón de Trigo (2128). Bien, la cosa iba bien, ya íbamos entrando en calor. Pero, mira tú por donde, que desde esta cumbre, aparecen las tetas (La Pinareja – 2172) y allí ya Rodrigo perdió el sentido. Chicos, no pude pararle.
Y una vez allí quería ir más allí, a por el chi…. Pero, le dije” hasta aquí hemos llegado, mi moral no me permite tocar ese punto” accedió, después de mojar 3 o 4 cliness (o como se escriba) volvimos sobre nuestros pasos en un descenso vertiginoso otra vez hasta el Collado de  Tirobarra (1974), ue está, como si dijéramos entre la barbilla y las tetas, más o menos la garganta de la tía fallecida.
Hacía años, muchos años, que no pasaba yo por allí, y empecé a recordar tiempos de juventud, de otras vidas anteriores cuando había otros caminos. Así que propuse a Rodrigo bajar al Río Moros (o Valle de El Espinar): Aceptó sin rechistar. ¡Ignorante! Resulta que el camino “lo habían quitado” Así que nos zambullimos en el bosque y en la maleza cuesta abajo a toda mecha, sin ver más allá de 5 o 6 metros por delante (como en las películas). Rodrigo pensaba que yo sabía dónde iba, pero, la verdad, sólo tenía un recuerdo vago. Pero sí, llegamos dónde recordaba. Que delicia aterrizar en la pista que rodea el valle (1580), una suavidad, oye, parecía que volábamos: sin piedras, sin arbustos, sin raíces, casi llano; bueno: una gozada.
Por allí seguimos, hasta donde comienza la subida segoviana al Collado de Marichiva (1753) (¿sabéis cual es? ¿no?) y fue como cuando sales a la A-6 desde la comarcal de Villaconejos: ¡qué tráfico! ¡qué gentío! bicis por aquí, bicis por allá. No paramos y nos tiramos (en plancha) por la pedrera (300 ms) hacia el Piricceli. Lo pillamos y hasta la estación de Cercedilla (1160).
Nos lo habíamos ganado, y nos lo dimos, un buen desayuno en el Longinos.
Bueno pues este recorrido es el aperitivo de los de Los Alpes... para entrar en calor. ¡A por ello!
Salud, kilómetros y dignidad

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